Renta de vientres, del altruismo al negocio



Con un cúmulo de fraudes en el mercado de la fertilidad de Estados Unidos, clínicas virtuales ahora operan libremente desde Cancún para satisfacer la creciente demanda de estos servicios por parte de matrimonios infértiles y parejas gay.   
Por Gonzalo Ramos
Las operaciones fraudulentas de una compañía especializada en turismo médico para el alquiler de vientres, son un fantasma que ronda de nuevo en Cancún, ahora que salió a la luz que una nueva empresa tiene presuntamente secuestradas a más de 12 mujeres a las que obligan a parir hijos ajenos y que viven en condiciones inhumanas.
En días pasados, una supuesta fugitiva de un albergue de la empresa Surrogacy Beyond Borders, ubicado en la supermanzana 12 de esta ciudad, regresó los reflectores al polémico tema de la renta de vientres para que personas del mismo sexo o parejas infértiles puedan concebir hijos con sus genes, además que se evidenció la nula regulación de esta práctica en la entidad.
Las cabezas detrás de esta nueva compañía, Geoff Moss y Lilly Frost, están relacionados con una investigación en los Estados Unidos por el presunto fraude cometido por socios de la empresa Planet Hospital, cuyo presidente, Rudy Rupak, fue señalado por defraudar a sus clientes por un monto total que supera el millón de dólares.
Gran parte de este fraude fue revelado por el abogado Jonathan Dailey, quien luego de perder más de 30 mil dólares por contratar los servicios de la empresa, decidió comenzar su propia investigación y logró contactar a más de 40 parejas de todo el mundo que se encuentran en la misma situación.
Ante todos los señalamientos, Rudy Rupak ha negado en entrevistas que se haya tratado de una estafa deliberada, justifica que fue “una serie de malas decisiones” entre las que cuenta la contratación de un director financiero que huyó con el dinero, aunque no proporciona ningún nombre.
México es el paraíso para las empresas extranjeras de este tipo, puesto que a pesar de que sólo el estado de Tabasco regula estas prácticas médicas, han encontrado la forma de llevar a cabo todo el proceso en el estado de Quintana Roo y mudar a la gestante a Villahermosa justo en la etapa final del embarazo, a fin de que tenga al hijo “con todas las de laley”.
Los rangos de precios por este tipo de servicios –desde fertilización in vitro hasta subrogación de vientres con óvulos de donante voluntario– van de los 12 mil dólares (alrededor de 150 mil pesos) hasta los 71 mil dólares (más de 900 mil pesos mexicanos) dependiendo del paquete contratado y los costos por traslados.
A principios de julio de este año, Surrogacy Beyond Borders difundió un video en el que muestra a varias supuestas voluntarias que hablan de experiencias placenteras. La mayoría de ellas aseguran haber contactado a la empresa por internet, ser madres solteras y estar muy a gusto de poder “cumplir el sueño” de otras personas, de ser padres.
Entrevistadas por personas que no se muestran a cuadro, las chicas afirman sentirse cómodas viviendo en el albergue de la institución junto con sus hijos, en un ambiente totalmente familiar y sano. Ninguna de ellas rebasa los 30 años, y en su mayoría provienen de otras ciudades del país, aunque hay un testimonio de una chica de Honduras.
De aceptarse sin cambios la propuesta de reforma al Código Civil de Quintana Roo, presentada por el diputado local Juan Manuel Herrera, donde se habla de que las donantes de óvulos o quienes alquilen su vientre deben radicar en la entidad, la empresa ya estaría incurriendo en una ilegalidad al importar madres sustitutas.
Esta propuesta también retoma algunos aspectos de la legislación ya avalada desde hace décadas en el estado de Tabasco. Por ejemplo, se establece que el médico que realice una implantación de células humanas deberá certificar que la madre biológica posee una imposibilidad física o contraindicación médica para la gestación en su propio útero.
De igual manera, se establece que el médico encargado del procedimiento deberá verificar que el padre biológico está plenamente convencido de aportar el material genético y que la mujer gestante se encuentre en óptimo estado de salud para el embarazo, además de asegurarse de que no ha estado gestando en el último año y que interviene de manera libre y sin fines de lucro.
Ninguna de estas disposiciones parece haberse respetado en el caso de Planet Hospital. A menos de un año de distancia, el que los nombres de ex colaboradores de esta empresa, Geoff Moss y Lilly Frost, ocupen hoy los altos mandos de Surrogacy Beyond Borders, no deja de generar suspicacias entre los aspirantes a tener un bebé de madre sustituta.
Geoff Moss figuraba como vicepresidente de Relaciones Corporativas y Desarrollo Empresarial; en tanto que Lilly Frost, también donante de óvulos, es la fundadora de My Donor Cycle, una de las proveedoras de la empresa.
En Cancún, Planet Hospital cerró intempestivamente tras las demandas en la unión americana, lo que prácticamente dejó en la calle a todos sus colaboradores y a las madres sustitutas que esperaban un hijo ajeno. Hasta la fecha se desconoce el paradero de quienes en ese momento se encontraban en la casa-albergue de la compañía.
Cuestionado por la cadena televisiva Al Jazeera America acerca su relación con estos presuntos fraudes, Moss dijo en su defensa que “están aprendiendo de los errores de Planet Hospital”,  aseguró que darán a sus clientes un servicio “totalmente transparente” y ejemplificó con que tanto clientes como subrogadas se conocen y tienen contacto frecuente.
Otra de las ex empleadas de Planet Hospital, Catherine Moscarello, también lanzó su propio negocio de subrogación de vientres, denominado IP Conceptions LCC, en colaboración con su esposo, Joseph Adams, sin embargo, lejos de desvincularse de la empresa acusada de fraudes, Moscarello encabeza uno de los frentes de apoyo a las víctimas de la misma.
Moscarello trabajó para Planet Hospital como parte del convenio que tenía con la empresa para dar a luz a un hijo propio. Sin embargo, ella y su esposo descubrieron que fueron engañados cuando se dieron cuenta de que la supuesta madre soltera de 22 años que rentaría su vientre era en realidad una chica de apenas 18 años y con menos de nueve meses de haber dado a luz a su primogénito, además de haber sido recientemente operada para remover unos quistes uterinos.
Por medio de un grupo cerrado en Facebook, quien también se dice víctima de Rudy Rubak, se mantiene en contacto con el abogado Riley y al menos 25 afectados en espera de indemnización por parte de la defenestrada compañía.
Pesadillas. Lilly Frost figura también al frente de My Donor Cycle, una empresa de donación de óvulos con sede en California, que colabora en conjunto con Surrogacy Beyond Borders para la selección de potenciales donantes de estas células; sin embargo, la fama que la persigue en el internet, medio en el que se promociona, no abona en el tema de la confianza a estos personajes.
La empresa de donación de óvulos cuenta con una amplia variedad de reseñas negativas en las redes sociales, que van desde videos en la plataforma YouTube hasta entradas de blogs donde se documentan “las pesadillas” que vivieron las mujeres que decidieron confiar en la compañía para donar sus óvulos.
En Estados Unidos, la donación de óvulos no sólo está regulada, sino que es una práctica común entre algunas madres solteras y mujeres que buscan apoyarse económicamente; pero para poder vender una de estas células, se requiere de muchos cuidados de salud y la garantía de que la empresa que los comprará hará un uso adecuado del material reproductivo.
Por eso llama la atención una de las malas experiencias referida por una usuaria identificada como “The Mormon Egg Donor” (La donante de óvulos mormona), quien mantiene un portal donde habla de sus experiencias como proveedora de células reproductivas. En su escrito del 3 de abril de 2014, la afectada reseña cómo terminó en el hospital por culpa de My Donor Cycle, además de no haber recibido completo el pago por su donación.
La chica explica que terminó en el área de urgencias de un hospital local por un cuadro de Síndrome de Hiperestimulación Ovárico (SHO), es decir, una producción anormalmente elevada de ovarios producida por el consumo de diversos tratamientos, y que provoca dolores abdominales y cólicos, entre otros malestares que pueden persistir durante varios días.
Tras esta experiencia, narra la también estudiante de medicina, buscó ponerse en contacto con otras personas que hubiesen sido “víctimas de Lilly Frost”, y se encontró con diversas quejas en torno a sus servicios; por ejemplo, el caso de una chica que también experimentó este trastorno luego de haber acudido a la empresa de Frost, a pesar de haber donado sin problemas en tres ocasiones anteriores con otras compañías.
Se suma el caso de Magali Tapia, una joven que se atrevió a grabar una reseña en video hablando de su mala experiencia con My Donor Cycle y terminó con acciones legales en su contra por parte del abogado y esposo de la propietaria, Neal A. Markowitz.
En el video, subido a la plataforma YouTube en diciembre de 2013, la chica advierte a potenciales clientes y donadores que la empresa “es la antítesis de profesional”, y relata que se comportaron con poca ética y siempre enfocados en sacar ventaja de la situación, aunque no entra en detalles por ser información privada para ella, aclara.
“Esto debería estar más cercano a los motivos altruistas, pero después de mi experiencia, me queda claro que Lilly (Frost), la co-fundadora, está motivada por obtener ganancias financieras, a cualquier costo”, relata la joven quien advierte que buscará una indemnización por lesiones personales, engaño, falsedad, entre otros cargos.
Meses más tarde, la misma usuaria informa, en los comentarios del video, que recibió una notificación para “cesar y desistirse” de sus acusaciones, signada por el cónyuge de Frost, Neal A. Markowitz, quien alegaba que se trata de difamaciones de su parte y exigiendo que retirara el video de la red social, bajo amenaza de continuar con acciones legales. Hasta la fecha, el material audiovisual sigue disponible.
También en merchantcircle.com, un portal donde los usuarios comentan sus malas experiencias con comercios y negocios, la totalidad de los comentarios, fechados en el primer semestre del año, son negativos para My Donor Cycle. Algunos de estos usuarios incluso van más allá recomendando “mantenerse alejado de Lilly Frost” y califican sus experiencias como “una verdadera pesadilla”.
En contraste, también existen unas cuantas voces que hablan del profesionalismo de la empresa y aseguran no entender a quienes hablan de experiencias negativas, incluso en los mismos comentarios de malas impresiones, suelen denostar a sus críticos. Desgraciadamente para la compañía de Frost, estas defensas son escasas.
Voces encontradas. Cuenta la Biblia que el profeta Abraham procreó un hijo con Agar, su esclava, dado que su esposa Sara era infértil. Para algunos de los defensores de la subrogación, este es el argumento que echa por tierra las posturas en contra del alquiler de vientres, principalmente aquellas que provienen de líderes religiosos.
En México, temas como la subrrogación de vientres y la eutanasia siguen siendo tema tabú, lo mismo en las cámaras legislativas que desde el púlpito. En el Congreso de la Unión, según documenta la asociación civil Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), se han presentado más de ocho iniciativas desde 2008 sin que ninguna llegue a concretarse.
Por otro lado, apenas en el mes de mayo, una iniciativa de ley para la Voluntad Anticipada y el Alquiler de Vientres en el estado de Tabasco, fue duramente atacada por la iglesia católica, quien acusó a los diputados perredistas que promovían la ley de querer “legalizar el asesinato” en el caso de la eutanasia, y se señaló como “reprobable” el alquiler de vientres.
A pesar de estas polémicas, diversas legislaciones en los estados han podido avanzar; por ejemplo, en diciembre de 2010, se aprobó en el Distrito Federal la regulación de la reproducción asistida, aunque más como un acto  altruista que como el negocio que han aprovechado muchas empresas extranjeras.
En esta reforma al Código Civil se establece que será considerado un delito “que una mujer intente cobrar por prestar su vientre”, o que un médico haga transferencia de embriones sin que las partes involucradas estén de acuerdo o hayan sido informadas de las consecuencias.
En el resto del país esta práctica médica no está prohibida, sin embargo carece de regulación, con excepción del estado de Tabasco. Y aunque se establece que debe existir una valoración de por medio que diga que la mujer solicitante es infértil, entre otros requerimientos, en la práctica resulta difícil determinar los límites de estas clínicas, señalan organizaciones no gubernamentales.
Tan sólo en 2013, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), detectó que en México existían 52 centros autorizados para utilizar Tratamientos de Reproducción Asistida (TRA).
Pero según un informe de la organización GIRE, aunque hay expertos reconocidos en el campo de los TRA, “la ausencia de regulación abre la oportunidad para que otras personas incurran en abusos y discriminación (…) además de prestarse a otro tipo de prácticas como el tráfico de óvulos fertilizados o sin fertilizar”.
El panorama se complica cuando se analizan las estadísticas globales de infertilidad. Según datos de GIRE, tan sólo en 2010 hubo alrededor de 48.5 millones de parejas en el mundo que no pudieron tener hijos, por lo que este tipo de centros han proliferado en países como la India, Ucrania, República Checa y México por ser los menos complicados en temas legales.
“La falta de una regulación sobre los servicios de reproducción asistida en México tiene un impacto negativo en el ejercicio de los derechos humanos, especialmente el derecho a fundar una familia y a decidir el número y espaciamiento de los hijos/as. Es fundamental contar con normas que respondan a la realidad y, en este caso, nuestro país está rezagado”, concluye el documento.

Fuente: Luces del Siglo.
Leer Nota

Profepa, doble rasero en ley ambiental




Mientras que actúa con todo el peso de la ley contra tiendas de mascotas y campesinos, el organismo encargado de proteger el medio ambiente permanece silente ante denuncias contra poderosos empresarios depredadores de manglar y saqueadores de arena.

Por Isela Serrano

En materia de medio ambiente, en México se aplica la ley de la selva. Aunque existe una Procuraduría Federal y la tipificación de delitos correspondiente, raras veces se castiga a quienes dañan la ecología, sólo hay daños, denuncias y, en el mejor de los casos, multas cuyo destino es un misterio. 
 
En el Salto, Jalisco, más de 300 personas han muerto por la contaminación de un río; en San Luis Potosí, una mina sin permisos continúa en operación, no obstante un juez ordenó a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) cancelar las obras, sin embargo, tras cinco sentencias, esto no ha ocurrido. En Quintana Roo, la delegación de la dependencia encargada de verificar el cumplimiento de la legislación en materia de vida tiene un historial de omisiones que raya en la complicidad.

Uno de los casos más famosos es el del Dragon Mart Cancún donde, tras casi dos años de denuncias públicas, amparos y diversos foros en la Cámara de Diputados y el Senado, la devastación a un terreno de 561 hectáreas, el no pago de una multa y la no exhibición de permisos federales y autorización de cambio de uso de suelo forestal por parte de la empresa Real Estate Dragon Mart Cancún, permanece impune.   

Esta permisividad, sin embargo, contrasta con el rigor de la aplicación de la ley en contra tiendas de mascotas, pobladores, pescadores y, recientemente, campesinos que se han opuesto a la instalación de desarrollo turísticos como “La Ensenada”, en la isla de Holbox. 

La semana pasada, en un aparatoso operativo de la Profepa, 15 pobladores de la isla de Holbox fueron aprehendidos por elementos de la Secretaría de Marina de México (Semar). Fueron trasladados a las oficinas de la Procuraduría General de la República (PGR) en Cancún, acusados del delito ambiental de tala de manglar, cuando lo que realmente hacían –según versión de los pobladores– era limpiar un terreno para habilitar su vivienda.  

Los marinos arribaron desde las primeras horas a la pequeña isla, un helicóptero sobrevoló la zona y hubo disparos al aire. Como medida de presión, los comuneros retuvieron en la alcaldía a un inspector de la Profepa, a quien luego liberaron. 

Por el excesivo operativo, la senadora Luz María Beristain expresó su molestia a la delegada de Profepa, Ludivina Menchaca, quien le informó que intervino por instrucción de oficinas centrales.
“Lo que le reclamé es el trato desigual con que procede la Profepa, porque a esta gente, que es gente humilde, le caen con todo el peso de la ley por desmontar manglar para construir sus casas, pero a los grandes hoteleros, a las grandes empresas, ni siquiera los molestan... Vamos, ni siquiera los ven”, dijo.
“Estas personas son hijos de ejidatarios que estaban limpiando sus terrenos para construir sus casas, en los límites de la mancha urbana, que ya está creciendo, que se está expandiendo. No es como Patricio Patrón Laviada que, siendo titular de Profepa, se mandó a construir su hotel (Las Nubes)”, reclamó la legisladora. 

Impunidad y omisiones. La oficina de la Profepa en Quintana Roo, encabezada por Ludivina Nohemí Menchaca Castellanos, ha tolerado el robo de arena, la tala de manglar para construir nuevos fraccionamientos de lujo, el relleno de lagunas, la exhibición de felinos en áreas públicas de hoteles.
La organización ambientalista Cielo Tierra y Mar (Citymar) reiteradamente ha denunciado la destrucción de un manglar por la presencia de maquinaria pesada en la zona de Punta Francesa, donde se encuentran terrenos propiedad de Roberto Borge Martín, padre del gobernador Roberto Borge Angulo.  

En la denuncia de Citymar se establece que el predio, ubicado en el kilómetro 16.5 de la carretera costera sur de Cozumel, forma parte del área del Parque Marino Nacional Arrecifes, donde este tipo de actividades están prohibidas.

Guadalupe Álvarez de Azueta, presidenta de Citymar, comenta que el sitio es vigilado las 24 horas del día por guardias de seguridad que impiden de manera ilegal el tránsito por la zona federal. El pasado 21 de noviembre de 2013, Citymar denunció este atropello, pero la delegación estatal de Profepa respondió que “no pudo localizar al infractor” porque se encontraba de viaje.

En mayo de 2013, más de 560 metros cúbicos de arena fueron extraídos de Isla Blanca, en el municipio de Isla Mujeres, para ser trasladados al hotel Hacienda Tres Ríos, ubicado en la Riviera Maya. Cuarenta volquetes recorrieron 90 kilómetros sin que autoridades federales, estatales ni locales se percataran del delito.  

A pesar de que la titular de la Profepa fue advertida de los hechos, la funcionaria se limitó a enviar un operativo casi 10 días después; mientras, el ex presidente municipal de Isla Mujeres, Hugo Sánchez, montó un retén para evitar el tráfico de arena, 15 días más tarde. 

Un mes después, elementos de la Policía Federal Preventiva detuvieron a siete personas que transportaban volquetes con arena, pero la Subprocuraduría General de Justicia de la Zona Norte ordenó su liberación bajo el argumento de que “no habían sido detenidos en flagrancia”. 

Así permanece impune la denuncia ciudadana contra la remoción de vegetación de duna costera y matorral costero, incluyendo especies enlistadas en la NOM-059-SEMARNAT-2010, en una superficie total de 2 mil 201.4 metros cuadrados. 

Sospechosa es la insistencia de la Profepa en señalar que no hay irregularidades en las obras del desarrollo Puerta del Mar, en la supermanzana 84, a pesar de que existe  una denuncia ciudadana por relleno de manglar, que incluso fue retomada por la Dirección de Ecología municipal de Benito Juárez que colocó sellos de clausura.

Vecinos han denunciado que, con maquinaria pesada se rellena una laguna que pone en peligro a flamingos, cocodrilos, manglar y empeora el problema de inundaciones en la zona. No habido sanciones al proyecto impulsado por Rodrigo de la Peña, ex presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, pues para Profepa la empresa cuenta con los permisos correspondientes. Sin embargo, las claves de las supuestas autorizaciones pertenecen en realidad a otros proyectos.  

Profepa también ha sido criticada en su manera de proceder en el caso de las multas contra empresas que dañaron arrecifes de coral. De 2001 a la fecha, la Procuraduría Ambiental registró que 10 embarcaciones dañaron aproximadamente 5 mil 982.74 metros cuadrados de arrecifes en el país.
Si bien la dependencia aplicó sanciones a diversas embarcaciones, continúan pendientes las multas para barcos que provocaron afectaciones en Quintana Roo, como la de la empresa Promociones Turísticas Mahahual, que dañó 50 metros de la Barra Arrecifal frente a “El Uvero”, en Mahuahual.
Asimismo, el ataque de un tigre blanco, que arrancó la mano a un niño de cuatro años en el lobby del hotel  Bel Air Xpuhá, en la Riviera Maya, puso en evidencia a la Profepa. 

Para proteger a los dueños del hotel, Ludivina Menchaca afirmó que el felino no pudo haber mordido al menor, según la denuncia que interpuso la presidenta de la Asociación Protectora de Animales en Cancún, Sara Eugenia Rincón Gallardo, contra la funcionaria ante el Órgano Interno de Control de la Profepa en 2013. 

“Existen irregularidades y omisiones por parte de la delegada de la Profepa  en dictar medidas necesarias adecuadas al caso, como la falta de diligencia o prontitud de realizar una inspección en el lugar de los hechos, lo que permitió su alteración o manipulación en beneficio del inspeccionado”, establece la denuncia, cuya copia obra en poder de Luces del Siglo.
 
A esto se suma el “enviar a inspectores federales, con carreras (técnicas o licenciaturas) que no son compatibles con el manejo de vida silvestre; no adoptar u ordenar las medidas necesarias que eviten que se siga realizando aprovechamiento no autorizado de los ejemplares dejados en depósito de la unidad de manejo y aprovechamiento de vida silvestre al parque zoológico Bel-Air animal Park”. 

Además, la Profepa ha actuado de manera omisa y diligente en la correcta integración del procedimiento administrativo PFPA/29.3/2C.27.3/089-13, prueba de ello es que no se ha recibido el expediente de Averiguación Previa para conocer los hechos lo más próximo a como se encontraban antes de ser alterados.

Moneda de cambio. “Es preocupante y triste saber que, a pesar de cifras de pérdida del 50 por ciento de la extensión de manglar en el municipio de Solidaridad en tan sólo 20 años, el medio ambiente siga siendo considerado una moneda de cambio en Quintana Roo”, lamenta Alejandra Serrano Pavón, directora de la oficina del Sureste del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda).

La abogada ambientalista explica que algunas autoridades y empresarios, con el afán de no querer adaptar sus proyectos a las circunstancias del destino turístico –y para evitar ser molestados–, recurren a la corrupción, por lo que casi nunca hay sanciones y cuando las hay, son irrisorias.  

Ese es el caso de la construcción, sin autorización de Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) ni Cambio de Uso de Suelo en Terrenos Forestales del Chedraui Chac Mool, en el municipio de Benito Juárez. Profepa aplicó en 2012 una sanción de 45 mil pesos, pero el centro comercial siguió operando con toda normalidad. 

El hotel Riu, que inició en Cancún una historia de incumplimiento en el límite de pisos, edificó 12 cuando el máximo permitido eran siete; en Bahía Príncipe, Akumal, al sur de Quintana Roo, el ex delegado de la Semarnat, Rafael Muñoz Berzunza, destituido públicamente por el ex presidente Felipe Calderón y ahora secretario de Medio Ambiente de Quintana Roo, autorizó “por un error de dedo” 973 villas, cuando el máximo eran 73. La empresa pagó una multa y el asunto quedó olvidado.
La diputada federal Graciela Saldaña destaca que en muchos casos, la Semarnat y la Profepa operan en realidad “como una agencia de colocación” a favor de miembros del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). 

Ex directora de Ecología del municipio de Benito Juárez, Saldaña dice que en el caso de los inspectores no cuentan con las condiciones mínimas para laborar, los suelos generalmente son bajos y muchas veces los trabajadores no cuentan con herramientas básicas como gasolina ni diésel, lo que favorece al círculo vicioso de la corrupción.  

Pero no sólo agrupaciones de la sociedad civil, ambientalistas y legisladores de oposición sino también los empresarios se han manifestado en contra de la forma de actuar de la Profepa en Quintana Roo. 

El ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial del Caribe, Francisco Córdova Lira, ha dicho: “Cuando oí que si los turistas movían un camastro los inspectores de la Profepa querían multar al hotel, me pareció un sueño maléfico. Si bien algunas personas aprovechan y en esas zonas construyen un restaurante o una palapa, no es lo mismo que actúes para que retires una estructura, a que llegues y le digas al turista hágase para atrás y llévese su camastro”.

Ante esta situación, el empresario reconoció que un hotelero opta por decir: “si van a molestar a mis turistas, mejor recurro a la corrupción para que esos seudo inspectores se vayan”. 

Facultades inertes. Para verificar el cumplimiento de la legislación en mater ia de vida silvestre y recursos marinos, la Profepa tiene la facultad de realizar visitas domiciliarias y constatar que los particulares cuenten con las autorizaciones, permisos o concesiones federales pertinentes. 

Además, puede recibir, investigar y atender las denuncias de la ciudadanía y de los sectores público, social y privado, por el incumplimiento de las disposiciones jurídicas relacionadas con el medio ambiente y los recursos naturales.

Sin embargo, en un documento interno de la Semarnat titulado “Programa de Inspección y Vigilancia en Materia de Medio Ambiente y Recursos Naturales”, se reconoce el riesgo de que, una vez causado el daño, el infractor no tenga los recursos para llevar a cabo la reparación, lo que puede generar “créditos fiscales incobrables”.

En el documento destaca que, entre otras razones, “los recursos y acciones jurídicas de la Profepa son limitados respecto de las acciones básicas”. 

Si bien, la dependencia ha celebrado 18 convenios de restauración y/o de compensación de daños ambientales por un monto de 57.3 millones de pesos, aún falta por definir el destino de 5 millones 714 mil 975 pesos, producto de convenios signados con Promotora Xcaret; hotel Flamenco Riviera; el Parque El Garrafón, en Isla Mujeres; Club Recreativo y de Playa Palancar, Cozumel. 

Sin embargo, en un mapa conceptual denominado “árbol de problemas”, la autoridad reconoce que lejos de disminuir, existe un mayor daño ambiental, las denuncias no se atienden de manera integral y los resultados son aislados. 

En el documento, la autoridad sostiene que hay desconfianza en la Profepa, por el inadecuado aprovechamiento de los recursos naturales y de que la población no observa la normatividad ambiental aplicada, lo que genera indiferencia, descontento, poca participación, un mayor índice de irregularidades e inconformidad en la atención ciudadana. 

Asimismo, Profepa ubicó que la atención de la denuncia ciudadana es deficiente, que existe una incorrecta interpretación de la normatividad ambiental, desconocimiento del ámbito de competencia de otras autoridades, falta de capacitación jurídico-ambiental a servidores públicos, falta de seguimiento y conclusión de asuntos, así como una falta de líneas de acción, horarios habilitados y de recursos humanos. 

En cuanto a la denuncia popular, no es considerada un instrumento que aporte resultados para la protección al medio ambiente, prevalece una falta de coordinación y comunicación interinstitucional para la atención de la denuncia popular, entre otros señalamientos. 

Todo esto ocurre mientras continúan los derrames de hidrocarburo, se devasta selvas y bosques, a la par que se contaminan los mares.
***

RECURSOS

APUNTE. En 2013, la Profepa atendió 7 mil 73 denuncias, la mayor proporción correspondió a la materia de forestal, con un total de 2 mil 652 denuncias (37 por ciento del total), seguida de fauna con mil 275 (18 por ciento). En Quintana Roo se atendieron únicamente 222 denuncias mientras en 2012 solo 342 denuncias.

APUNTE: Aunque se registran casos de derrame de hidrocarburos de compañías extranjeras, devastación de recursos naturales de empresas turísticas e inmobiliarias en destinos vacacionales, o afectación a especies en peligro para construir villas; estos crímenes ambientales –y sus responsables- permanecen impunes. 

Fuente: Luces del Siglo.







Leer Nota

La marcha de los mutilados



Como nunca antes había ocurrido, una caravana de migrantes mutilados por La Bestia volvió a territorio mexicano a reclamar al gobierno el cese a la persecución que los obliga a subir al tren y arriesgar su vida. Su recorrido surcó camino a una cada vez más fuerte organización de centroamericanos que están dispuestos a exigir sus derechos.
 Por Rodrigo Soberanes Santín
Llegaron de sus aldeas, de sus pueblos, de sus casas. Se preguntaron entre ellos cómo les fue en sus travesías. Después, lo más importante, ¿están en buen estado las prótesis?, y cuando se vio que “todo OK”, uno soltó ese humor negro, tan suyo: “¡Pues aquí está junta toda la pedacería!”.
Una energía especial recorría el pequeño local donde inició la reunión de los migrantes hondureños mutilados por el tren en México. Camaradas de desgracia que comparten el sucumbir bajo las ruedas de la máquina en marcha y la pérdida de por lo menos una de sus extremidades.

Juntos forman la Asociación de Migrantes Retornados con Discapacidad (Amiredis) que desde hace algunos años reclama a Honduras detener el éxodo forzado al norte.

La llegada de José Jeremías Hernández, desde el pueblo El Filón, a dos horas de camino, fue la más celebrada de todas. Él es el único del grupo de los desafortunados que no tiene las dos piernas.

La triste historia de este señor delgado, de bigote y bien vestido, quién solía ser ganadero y el gran portero del equipo de futbol en su pueblo, comenzó cuando su comunidad quedó cercada por delincuentes armados que llegaron con un camión para llevarse todo el ganado. Nadie pudo entrar ni salir hasta terminado el saqueo.
Jeremías Hernández se quedó sin su patrimonio, que eran tres vacas. Como no pudo asimilar el atraco ni reponerse económicamente, se convirtió en migrante. El 25 de marzo del 2006 dejó Honduras y agarró camino al norte.

“Había ahorrado un dinero de mis cosechas, había comprado unas vaquitas y me las robaron, entonces ahí fue cuando yo me desesperé y me a decidí a huir una temporada”.

Entró a México por el Ceibo, donde hay un gran tianguis en medio de la selva, esquivó las oficinas de Migración y recorrió un tramo carretero de 40 kilómetros antes de llegar a Tenosique, Tabasco, la primera ciudad del país.

Ahí se le acabó la oportunidad de subirse a autobuses porque éstos pasan por puestos de control de las autoridades migratorias. Era de mañana, esperó hasta la tarde la partida del primer tren de carga.

“La cosa es que no le tuve miedo al tren y me sentía seguro de que lo agarraba. Cuando quise agarrarlo puse las dos manos en la escalera y con el aire me zafé y caí”.

Ya en el piso, con las piernas arrancadas por las ruedas del tren, don Jeremías trató de jalarse hacia afuera de las vías para que no lo absorbiera la fuerza centrífuga de ellas. De no haberlo hecho, habría quedado despedazado.

Don Jeremías nunca perdió el conocimiento, pero tampoco era consciente de lo que le había pasado.

“No vi para abajo, el mismo dolor no me dejó, y Dios… Al otro día ya desperté mocho”.

Al dejar su hogar, su objetivo era quedarse en México una temporada para recuperar los ahorros que le robaron y después volver a su aldea a rehacer su patrimonio con sus cuatro hijos y su esposa.

Tras cinco meses de estar en hospitales, Jeremías volvió a casa. Ya no cultiva frijol, maíz ni café, como antes. Tampoco tiene vacas. Sobrevive con su pulpería (tienda de productos básicos).

Dice que está agradecido con México porque aquí le salvaron la vida. La sangre que lleva en sus venas se la metieron al cuerpo en Tabasco

“Llegó un amigo que me regaló las prótesis y con eso me sentía yo feliz”, rememoró don Jeremías ante sus compañeros mutilados, antes de comenzar la reunión en la sede del Comité de Migrantes Desaparecidos del Progreso (Cofamipro).

La señora Rosa Nelly Santos, una de las mamás hondureñas que cada año recorre suelo mexicano buscando a sus hijos migrantes, y líder de la Cofamipro, era la anfitriona. A sugerencia de ella, todos se sentaron, agacharon la cabeza en reverencia y rezaron para bendecir el encuentro.

Lo que siguió en esa reunión del 6 de marzo de 2014 en Progreso, departamento de Yoro, fue una plática desordenada sobre los pendientes de su asociación, recuerdos de sus infructuosos plantones en la Casa Presidencial de Tegucigalpa para exigir apoyos y de experiencias con la sociedad, que aún no sabe cómo tratarlos, como aquella vez que, a bordo de un taxi, chocaron con una furgoneta.

“Estaba bravísimo el chofer de la camioneta pero cuando vio que los que íbamos en el taxi veníamos en cachitos, se nos hincaba y nos pedía perdón”, recordó entre risas José Luis Hernández, de 26 años, presidente de Amiredis.

Así son ellos, capaces de asumir su condición de mutilados con una aparente naturalidad y hasta con sentido del humor.

Doña Rosa Nelly, con el aire maternal y energía que la identifican, trataba de moderar la lluvia de ideas y comentarios que se habían desatado.  Al final, surgió una iniciativa que a algunos les pareció una locura: “Hay que hacer una caravana en México para que nos escuchen allá”, dijo un animoso Norman Varela, el vocero de Amiredis.

Y el 20 de marzo, 20 migrantes mutilados  se lanzaron en caravana hacia la ruta migratoria como nunca antes había ocurrido.

Era la marcha de los mutilados, cuyos cuerpos bien podrían ser la metáfora de los países que los han visto partir.
Norman es el incendiario del grupo, “pone a bailar a todos en un minuto” y es el elegido siempre para encarar a los políticos. Cuentan en su entorno que su infancia no fue fácil y cargó más pencas de plátano que juguetes porque era el sostén económico de su mamá.

Le gustaba meterse en problemas y desde niño conoció el rechazo dentro de su casa. Por eso, sabe defenderse y expresar mejor que nadie el sentir de ese puñado de hombres que representan a unos 450 migrantes mutilados contabilizados en Honduras. Nadie, tampoco, llora tan fácil cuando recuerda su historia.
Norman Saúl Varela era 2005. Entonces Norman, un soldado y fisiculturista, batallaba para mantener a su esposa y tres hijos por más oficios que supiera.

“Lo planeamos por un año, no por un día. Ella (su esposa) me dijo ‘Norman, haz lo posible que algo va a resultar’. Ella me impulsó por la necesidad. La necesidad nos impulsó a los dos. Haberla dejado a ella es otro sacrificio por la inseguridad, porque ellos dependen de mi y yo dependo de la fortaleza de ellos. Se quedaron solos, mi niña la más chiquita tenía dos años de edad”.

Norman vendió sus herramientas para dejarle un dinero a su esposa, agarró su mochila y se fue sin despedirse de sus hijos. Llevaba mil 300 lempiras (menos de 20 dólares) en el bolsillo.

Mientras recordaba su historia ante sus compañeros, Norman comenzó a llorar, pero recuperó su vozarrón en segundos y continuó con el relato de cuando perdió el pie el Tabasco.

“Cuando me vi envuelto en este problema, ¡eh!, fue duro para mi familia. A mi familia le avisaron que me había hecho cuatro pedazos el tren… los mal informaron. Yo me caí del tren y cuando desperté ya estaba amputada mi pierna”.

De un hospital, pasó al Instituto Nacional de Migración (INM), la antesala de su deportación.

“Ahí, el jefe de migración me daba una pastilla que me ponía como los animales en la selva. Dormido echaba baba y me hacía mis necesidades. Ahí nunca dormí con techo, yo dormía a la intemperie. A veces llovía y estaba debajo de la lluvia con días de estar amputado de mi pierna hasta que yo les dije que me iba a saltar para regresar”.

Ni por su estado de salud las autoridades mexicanas cumplieron su obligación de dar un trato digno a las personas migrantes.

Norman Varela fue enviado de vuelta a casa, sin dinero y sin su pie derecho. Ahora tiene cuatro hijos y vive de lo que puede con la habilidad de sus manos para desempeñar oficios.

Fue él quien más jaló la carreta de la caravana, pues era el más convencido de que tenían que volver a pisar tierra mexicana a reclamar algo de lo que este país les había mutilado.
“Te pido por favor, José Luis, que no lo hagan”, le dijo desde México una activista del Movimiento Migrante Mesoamericano al presidente de Amiredis, en esa reunión donde acordaron cruzar territorio mexicano.

La preocupación de los colectivos era compartida.  La Caravana de Madres de Migrantes Desaparecidos les ofreció un espacio en su recorrido para que no se manifestaran solos; otros activistas les advirtieron que sólo iban a sufrir; sus amigos trataron de disuadirlos y sus familias también les pidieron recapacitar.

Si su tenacidad los había hecho sobrevivir a la mutilación del tren, no se rendirían ahora. Era algo que sólo ellos entendían.

Cuando salieron de Progreso en uno de esos buses viejos, bajaron en la Gran Terminal de San Pedro Sula y atestiguaron un enfrentamiento a balazos. Después tomaron el camión de pasajeros de las 12 de la noche con destino a la frontera con Guatemala y al día siguiente llegaron hasta la capital.

Viajaban en las mismas condiciones que cualquier migrante hondureño y como lo hicieron antes: sin dinero, sin pasaporte ni visa y sin un plan definido. Pero ahora tampoco llevaban brazos, dedos o piernas.

“Nadie nos cree pero a nosotros no nos importa”, decía y decía un José Luis dispuesto a pagar el costo de un viaje tan complicado, un hombre cuya desgracia acrecentó su fe en Dios.
José Luis Hernández Cruz tenía 17 años cuando hizo su segundo intento de llegar a Estados Unidos viajando sin documentos legales con su amigo “Selvi”. Estaban a punto de llegar a  Ciudad Juárez, Chihuahua, a bordo del tren.

“Uno se cuida mucho, no pensé que me iba a desmayar. Ni siquiera me dormí porque yo cuando tenía sueño me amarraba del tren arriba o en las escaleras, o me iba en los vagones que tenían paila y ahí podía ir a gusto. Mi amigo ‘Selvi’ ni siquiera se dio cuenta cuando me caí porque iba con un gran sueño y creía que yo estaba bromeando cuando empezó a buscarme y más adelantito miró en las ruedas del tren y miró sangre”, contó José Luis a sus compañeros.

Entre esas ruedas del ferrocarril dejó una pierna, un brazo y 9 dedos de las manos.

Silvia Heredia, una misionera que trabaja con niños afectados por la violencia en San Pedro Sula, cree que José Luis tiene una rara habilidad de transformar la tragedia en algo bueno. Los comentarios más ácidos, en boca del líder de Amiredis, se vuelven reconfortantes.

“¡Mire nada más, parece que venimos flotando!”, dijo un día en que vio tanta muleta y prótesis a su alrededor, en Progreso.
Pasaron dos días y poco se supo de la marcha de los mutilados que partió de Honduras, hasta que llegaron a Ciudad de Guatemala. Ya no eran 20, sino 15. “No aguantaron el camino, mejor se regresaron de tanta incomodidad que pasamos”, dijo un José Luis cansado.

Por primera vez dieron una conferencia de prensa y dijeron que iban a México para hablar con el presidente Enrique Peña Nieto y exigirle respeto a la vida de los migrantes sin documentos legales y el alto a las persecuciones que los obligan a subirse “a la maldita bestia” arriesgándose a quedar mutilados.

El 24 de marzo cruzaron la frontera norte de Guatemala y llegaron a Tapachula, ya en suelo mexicano. La desesperación ya comenzaba a hacer presa en algunos y José Luis y Norman trataban de mantener el barco a flote, y detrás de ellos, con una labor silenciosa, estaba Benito Murillo, de 43 años.

El noble, el tierno, el que daba serenidad al grupo, el que no tiene una pierna ni un brazo.

“El es el fiscal de la asociación. Es bien tranquilo, muy razonable, es bien especial. Es bien luchador, por eso lo admiramos, a pesar de que le falta una pierna y el brazo”, dijo José Luis.
Benito era panadero y tenía tres hijos suyos más otro “de crianza” cuando le dijo a su esposa: “Mira, voy a migrar porque no tengo nada, voy a migrar porque tengo la fe de hacer mi casa para que vivamos mejor”.

Ese hombre rechoncho, que entonces era delgado, se enfiló a vivir en carne propia el horror y la oscuridad. Después de dos días de viaje desde su casa llegó a Tapachula acompañado de amigos que hizo en el viaje. Ahí subió a “La Bestia”.

“Me subí sin problemas y ahí iba en el tren, ahí iba. Cuando eran la una de la mañana llevaba sueño, iba un poco cansado. Íbamos llegando a Tonalá, donde está la migración. Yo me había bajado a llenar un bote de agua. Iba corriendo el tren pero iba despacito y con la misma me volví a subir pero me había llenado los zapatos de lodo”.

Por la madrugada, ya en el tren, alcanzó a mirar las luces del siguiente poblado y tuvo una esperanza.

“En un abrir y cerrar de ojos se me deslizaron los dos pies de donde iba parado, en medio de los vagones. No me pude sostener y entonces me caí abajo del tren. Cuando yo caigo, abro los ojos. Miraba y pasaba un vagón, miraba y venía otro. Yo no sentía nada, sólo sabía que me caí y que ahí estaba. Luego miro de una llanta a la otra, miro el gran espacio…”

Benito tiene recuerdos difusos de cómo salió debajo del tren y sobrevivió. Supone que alguien lo ayudó a salir pero no sabe quién. Recuerda que quedó rodeado de maleza cerca de una laguna.

“¿Cómo me voy a quedar aquí, me van a comer los animales?”, pensó Benito antes de hacer el intento de pararse y caer en el mismo movimiento porque le faltaba una pierna. Luego vio que también tenía “molido” un brazo.

Gritos, llanto, angustia, soledad absoluta y al final, aceptó que su vida iba a terminar.

“Ya no estaba lloviendo. Eran las tres y media de la mañana y dije ´bueno, de todos modos me voy a morir’. Otra máquina que pase me va a destripar, puse la cabeza encima del riel para que me termine de matar. A la media hora estaba dormido. Sentí así como que me movía algo. Escuché unas voces que decían `sí, está vivo todavía´…”

Hospitales, amputaciones, curaciones, traslados y finalmente la llegada de Benito a las oficinas de Migración en Tapachula. Lo peor no había pasado porque faltaba el regreso a casa y el careo con su familia en su nueva condición.

“Mi regreso fue bien triste porque venía a lo mismo, venía diferente ya. Ya no traía mi pierna ni mi brazo. Recibí un tratamiento psicológico. A mi me daba pena salir a la calle, ahora no me da pena porque ya superé ese problema que tenía”.

Benito se separó de su mujer, engordó y puso una “chiclera” en el trajinado centro de Progreso. Disfruta dos cosas: “los buenos momentos” de las reuniones de Amiredis y cuando hay ferias del empleo en San Pedro Sula, a donde va, sin falta desde hace años, a ver si hay algún trabajo que se ajuste a su estado físico.
El 26 de marzo la marcha de los mutilados buscó el apoyo de su consulado en Tapachula. Querían una estancia digna y apoyo para tramitar visas humanitarias que les permitieran el libre tránsito por el país.

Pero les fue tan mal como cuando se tiraron al suelo frente a la casa de su presidente, en Tegucigalpa. Como aquella ocasión, su gobierno de nuevo los abandonó.

Pasaron una semana a la espera de que el INM les diera su visa humanitaria para tomar tranquilos un autobús rumbo a la ciudad de México. Con la promesa del trámite salieron a pedir dinero a la calle  hasta que la desesperación les ganó y siguieron su camino hacia Arriaga, pese a que activistas de México y Honduras les advirtieron que sería imposible ver al presidente mexicano.

José Alfredo Correa Santos es un carnicero a quién sus amigos apodan “El Chapo” por su parecido con el narcotraficante mexicano. Desde que quedó mutilado por el tren se dedica a reparar celulares, aunque su objetivo es ser pastor evangélico. Del grupo, es quien mejor viste y por su apariencia de “no necesitar nada” le encargaron el dinero de la asociación.
José Alfredo Correa con las arcas vacías, el grupo salió hacia Arriaga y detrás de ellos, con unas horas de retraso, personal del INM que trataba de alcanzarlos para darles sus visas humanitarias. No es que el gobierno mexicano las hubiera entregado de buena voluntad, sino que los mutilados amenazaron ante los medios de comunicación con subirse a los trenes de carga para lograr su cometido.

El gobierno de México evitó así que se publicaran las imágenes de unos migrantes mutilados, de nuevo arriba del tren, tras negarles el permiso para transitar con libertad.

Ya en Arriaga el panorama comenzó a cambiar. La atención de los medios de comunicación estaba volcada sobre ellos y tenían sus permisos para viajar en México sin temor a ser detenidos.

Radio Progreso dio la noticia en el terruño de los migrantes aventureros: el contingente de Amiredis llegó a la ciudad de México y fue recibido por legisladores, activistas y periodistas nacionales e internacionales. Las palabras de Norman, José Luis, Benito y los demás fueron escuchadas en un foro sobre migración en el Senado de la República.

Ahí conocieron la máquina de promesas que opera en la clase política de México cuando les dijeron que les conseguirían una cita con el presidente. Esa cita nunca llegó, por lo tanto, Amiredis consideró que el objetivo principal de su caravana no se cumplió.

En un comunicado, los hondureños informaron, sin embargo, que algo lograron.

“A partir de hoy 16 de abril, cualquier migrante retornado con discapacidad tendrá acceso a una visa por razones humanitarias y a establecerse en México junto con su familia”, según les dijeron los legisladores en una de las tantas promesas que les gusta hacer.

La marcha de los mutilados volvió a Honduras en un cómodo viaje pagado por las autoridades migratorias mexicanas.

“Para regresar sí nos ayudaron mucho”, dijo José Luis, como siempre, medio burlón de sí mismo y luego hizo una breve valoración del viaje:

“No nos van a crecer las partes que perdimos, pero dejamos una semilla”.

Así fue. La marcha de los mutilados surcó un camino para quienes vienen detrás./ *Fuente: En el Camino.
Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor y que el texto forma parte del proyecto En el Camino, realizado por la Red de Periodistas de a Pie con el apoyo de Open Society Foundations
Leer Nota

Ausente Q. Roo en Juegos Autóctonos



Nuevamente los deportistas quintanarroenses representativos de los deportes autóctonos no acudieron a la última competencia celebrada en el estado de Tabasco, por la falta de recursos y apoyo gubernamental.

Por Jesús Sierra

Potencia a nivel nacional en el juego de la pelota purépecha, la selección representativa del estado de Quintana Roo no participó, por falta de recursos y apoyo estatal, en la reciente edición del XVII Encuentro de Juegos y Deportes Autóctonos y Regionales, celebrado del 24 al 27 de julio en el estado de Tabasco.

Esta es la segunda ocasión que los seleccionados se quedan fuera de la competencia a pesar de una larga trayectoria de triunfos alcanzados por los competidores quintanarroenses en anteriores ediciones del certamen. La primera fue en 2001 y el motivo también fue la falta de recursos.

“Quizá con mejor suerte el próximo evento logremos que alguna autoridad o patrocinador nos ayude a solventar los gastos que implica mover a los niños”, se resigna Gabriel Blanco Aguilar, 
representante estatal de la Federación Mexicana de Juegos y Deportes Autóctonos y Tradicionales A.C. (FMJDAT), quien comenta que cada año es un reto conseguir recursos. “La explicación que nos dan en repetidas ocasiones en la Cojudeq es que no hay presupuesto”, se queja.

Para este certamen, la Comisión para la Juventud y el Deporte de Quintana Roo (Cojudeq) tenía que cubrir los viáticos de 20 niños, seis chaperones, dos miembros de la FMJDAT y choferes, además de los gastos concernientes en trasporte, que se calculan en alrededor de 39 mil pesos. 

La FMJDAT depende económica y normativamente de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) y de la Secretaría de Educación Pública (SEP). A nivel estatal, el organismo gubernamental encargado de brindar ayuda para que ésta funcione es la Cojudeq.

La insuficiencia de recursos para la práctica y difusión es una constante. Los deportes autóctonos y regionales con frecuencia son ignorados. Por ello, el número de entidades participantes ha oscilado entre 14 y 18 estados asistentes en la larga historia de este tipo de encuentros.

“A veces recibíamos apoyo directamente del Congreso (del estado) otras veces lo proporcionaba el Ayuntamiento de Othón P. Blanco –no el Instituto del Deporte municipal, sino los alcaldes o el DIF– y otras ocasiones nos apoyaba el gobierno del estado, cuando no teníamos ayuda de parte de las autoridades correspondientes del deporte, entonces era la Cojudeq”, señala Fernando Hoil Uicab, representante de la FMJDAT de 2002 hasta el 2012.

Un ejemplo de ello es que en la edición 2013 de los Juegos y Deportes Autóctonos, realizada en Monterrey, el DIF estatal contribuyó con el préstamo de su camión para que la delegación quintanarroense pudiera competir. Los gastos de combustible, hospedaje y alimentación de los choferes y competidores corrieron por cuenta propia de los participantes.

“Lamentablemente aunque estas actividades están contempladas en el presupuesto, no hay apoyos en todas las ocasiones”, denuncia Hoil Uicab.

Escasa difusión. La realización de certámenes de juegos y deportes autóctonos surge del esfuerzo de antropólogos, historiadores y profesores de educación física de preservar todas aquellas actividades realizadas por los pueblos precolombinos, como la pelota purépecha y ulama de cadera, reconocidas por la UNESCO.

En 1996 se organizó la primera edición del Encuentro de Juegos y Deportes Autóctonos y Regionales, en Oaxaca, con la participación de 14 estados. En la edición de este año, en Tabasco, asistieron 15.

Para darle difusión a este tipo de actividades, en 1998 la SEP, por conducto de la Dirección General de Educación Física, aprobó un Curso-Taller de Deportes Autóctonos para carrera magisterial.
En Quintana Roo, estos cursos se llevan a cabo en la escuela “Eva Sámano” de Chetumal, institución formadora de técnicos en Deporte y Recreación. El curso, de una duración de 35 horas, está dirigido a docentes.  

“Sólo yo tomé  el curso, nadie más quiso”, recuerda el profesor Hoil Uicab, quien en la actualidad está desligado de la FMJDAT, pero continúa con la preservación y fomento de los juegos y deportes regionales.

El profesor menciona que la difusión de estos juegos es difícil, por la falta de conocimiento e interés tanto de los maestros como de las autoridades educativas. Inclusive había profesores que tomaban este curso ignorando que éste forma parte del programa de educación física de la SEP, refiere Hoil Uicab.

“Hemos ofrecido capacitación para que los profesores puedan dar estas clases. Sin embargo no hemos obtenido respuesta de parte de las autoridades al respecto, porque eso implicaría un interés y, por lo tanto, usar parte del presupuesto en esto”, explica.

Clasificación de los juegos. La clasificación en los que se dividen las actividades autóctonas, según la Federación Mexicana de Juegos y Deportes Autóctonos y Tradicionales (FMJDAT), son: de destreza mental, juegos y deportes.

Los juegos de destreza mental implican el uso de la lógica y algunos están todavía muy ligados a la cosmogonía de las comunidades precolombinas. Tal es el caso de juegos como el “chilillo”, el cual necesita de un tablero similar al de las damas chinas para practicarse, pero con reglas basadas en la aritmética; sólo pueden participar hasta tres jugadores.

Los juegos son simplemente actividades de entretenimiento. En Quintana Roo se tiene registro de al menos cinco actividades de este tipo: la chácara, también conocida como “avioncito”; el multunich, parecido a la matatena; los zancos, que a diferencia de los que conocemos, éstos son cortados de una rama de árbol que tenga la forma, sin mucho trabajo  de carpintería; la timbomba o kimbomba, en el cual se golpea una madera pequeña con un palo más grande, similar al béisbol y el trompo.

Como deportes, se encuentra el famoso pot ta pok ó juego de pelota maya, que se extiende en toda la Península de Yucatán, el cual consiste en pasar una pelota a través de un aro colocado en una pared, es parecido al juego de pelota mexica. 

A nivel nacional, uno de los deportes autóctonos más practicados es la pelota purépecha, un juego que data de antes de la Conquista. 

En la actualidad se realizan campeonatos nacionales, siendo Quintana Roo uno de los estados más reconocidos en esta actividad. 

“Hubo un tiempo, en el que el Distrito Federal y Michoacán arrasaban en las competencias. Cuando Quintana Roo comenzó a participar, estos equipos nos evitaban, temían enfrentarnos”, se enorgullece Fernando Hoil Uicab, introductor de esta diciplina en el estado a partir de 1999.

Señala que al principio fue difícil la difusión de la práctica de esta disciplina en el estado, pero aclara que en ningún momento tuvo apoyo de las autoridades para instalar un espacio donde se practicara la pelota purépecha. 

“Entrenábamos en canchas de futbol, en parques y la gente nos veía raro, a los niños y niñas eso igual los desanimaba”, recuerda Hoil Uicab.

Sin embargo, refiere Hoil Uicab, con base en trabajo y dedicación de los jóvenes practicantes, la pelota purépecha a nivel estatal llegó a tener 60 jugadores en tres categorías -juvenil mayor, juvenil menor y libre-. En la actualidad se cuenta con 45 jugadores que representan a Quintana Roo en competencias.

El representativo estatal del juego de pelota purépecha ha participado en 15 campeonatos nacionales, donde ha destacado de buena manera por sus resultados. En esta diciplina, hasta ahora Quintana Roo ha conquistado cuatro veces el campeón nacional, tanto en las ramas varonil como femenil; en otras ocasiones terminaron en segundo o tercer lugar, pero siempre entre los primeros. 

“Hay quienes ponen por encima los resultados en este deporte, incluso como para hacer trampa o jugar sucio. La pelota purépecha exige un respeto y guardar el honor hacia el juego”, dice Hoil Uicab.

Uno de los factores que han permitido la difusión de la pelota purépecha, es que es un deporte barato y fácil de practicar. Sólo se necesita un campo de 150 a 200 metros, en el que los jugadores intentan cruzar una pelota de hule cubierta de tela al otro lado del campo; para mover la pelota se usa un bastón en forma de “L” de al menos un metro de largo. Este deporte es parecido al hockey, sólo que sin porterías.

“El bastón no debe tener mucho trabajo de carpintería, se recomienda buscar una rama de árbol con la forma. Aquí en Quintana Roo usamos mucho el de naranja, las ramas del chechén son buenas pero por obvias razones nadie lo usa”, bromea Hoil Uicab en referencia al salpullido que suele sacar este tipo de árboles.

En la actualidad participan tanto hombres como mujeres. Para protegerse usan coderas y rodilleras debido a la posibilidad de contacto físico. El uniforme consiste en un pantalón y una camisa de manga larga con un cinturón de tela amarrado en la cintura. 

“Muchos equipos de otros estados se sorprendían de que no usábamos protección debajo del uniforme, nosotros queríamos conservar la esencia del juego, por eso nos presentábamos así a competir”, señala Hoil Uicab.

A pesar de que estas actividades de origen prehispánico no son consideradas como “deportes oficiales” y de la nula presencia de contratos, inversiones, patrocinios y gratificaciones millonarias, se han retomado  porque estimulan el desarrollo físico y mental de los practicantes, sobre todo en un país con altos niveles de sobrepeso y obesidad.

***
Algunos juegos que fueron exhibidos en el encuentro

-Carrera de bola: Originario de la Sierra Tarahumara. Los practicantes deberán llevar hasta la meta una bola llamada “Comacali”, elaborada de encino blanco, fresno, raíz de madroño (gurúbasi) y tascate (camarí), la cual deben levantar sólo con los dedos y el empeine del pie y lanzarla por el aire.

-Pash pash: Proveniente de Soconusco, Chiapas. Se debe pasar una pelota hecha con hojas secas de maíz, sin dejarla caer, mientras los jugadores hacen un círculo alrededor del pasador.

-Ulama de cadera: Originario de Sonora, similar al pot ta pok o juego de pelota maya, en cuanto a técnica de golpeo. La finalidad del ulama es mantener la pelota en el campo de juego, impulsándola solamente con las caderas y con el objetivo de que caiga en el campo del equipo contrario para obtener un punto.

-Pelota purépecha: Deporte oriundo de Michoacán que consiste en mover con un bastón una pelota de hule cubierta de tela hasta el área rival.

Fuente: Luces del Siglo.












Leer Nota
 
El Periodikito de Cancún | by ZeroCooL ©2010